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Cine

¿Qué es la Virtual Production y cómo funciona el ICVFX?

Equipo MADIS
09 oct, 2026 5 min de lectura

Si alguna vez viste un making of donde un actor famosísimo pelea en un estudio completamente verde contra un monstruo que todavía no existe, ya sabes de qué te voy a hablar. El monstruo y el paisaje se agregan meses después en el computador. Mientras tanto, el actor tiene que imaginarlo todo y el equipo de producción observa la escena con una sonrisa incómoda. Ese es justamente el problema que vino a resolver la Virtual Production con la técnica de ICVFX.

¡Adiós, pantalla verde!

Pero antes, un poco de historia…

Durante décadas, el croma ha sido una herramienta fundamental para crear escenarios y efectos visuales en el cine. Y funciona. El problema está en sus limitaciones:

  • La luz no calza. La iluminación del escenario real no siempre coincide con la del entorno digital. Además, el verde puede reflejarse sobre la piel y el vestuario (spill), lo que exige correcciones en postproducción.
  • Los actores actúan a ciegas. Tienen que imaginar el dragón, la ciudad o el océano con los que interactúan, sin contar con una referencia visual que les permita reaccionar de forma natural.
  • El humo y las partículas complican el rodaje. Elementos como el humo, la niebla y las partículas suelen ser difíciles de integrar con naturalidad y, muchas veces, deben añadirse o corregirse durante la postproducción.
  • Todo se decide después. Como los escenarios digitales se incorporan durante la postproducción, muchas decisiones visuales deben tomarse sin ver el resultado final. De ahí la famosa frase: «Lo arreglamos en post».

En la década de 2010 algunos cineastas empezaron a buscar la salida. En Gravity (2013) se usó un cubo de pantallas LED para iluminar a los actores con la luz «real» del espacio. En Rogue One (2016), una pantalla LED curva mostraba el salto al hiperespacio. Y en El Rey León (2019), Jon Favreau «filmó» una sabana digital usando un motor de videojuegos. Cada uno resolvía un pedacito del problema.

Faltaba juntarlo todo. Pantallas con calidad suficiente para ser filmadas directamente, un motor capaz de dibujar fondos realistas en tiempo real y un sistema que supiera en todo momento dónde estaba la cámara. Eso llegó en 2019, y llegó con casco.

The Mandalorian cambia las reglas.

En 2019 llegó The Mandalorian, la serie de Star Wars de Disney+, y con ella un gran salto tecnológico. Las pantallas LED ya no servían solo para iluminar a los actores. También mostraban los paisajes digitales que aparecerían directamente en cámara. Detrás de esta tecnología estaban Industrial Light & Magic (ILM), la compañía de efectos visuales de Lucasfilm, y Epic Games, creadora de Fortnite. Su motor gráfico, Unreal Engine, permitía generar y modificar esos entornos en tiempo real, durante el mismísimo rodaje.

A este enfoque de producción se le conoce como Virtual Production. Y una de las tecnologías que lo hicieron posible fue el ICVFX (In-Camera Visual Effects), que permite capturar directamente en cámara a los actores junto con los entornos digitales que se proyectan en las pantallas LED, integrando ambos en la imagen final.

ICVFX significa In-Camera Visual Effects, que en español se traduce como efectos visuales integrados directamente en cámara.

¿Por qué este caso es tan buen ejemplo para entender los beneficios de esta tecnología? Por la armadura. Mando es, probablemente, el protagonista más reflectante de la galaxia. Con fondo verde, cada plano habría mostrado a un cazarrecompensas reflejando un estudio verde, y algún artista de VFX habría pasado sus noches borrándolo y corrigiendo cada reflejo. Con Virtual Production, en cambio, la armadura refleja con extraordinaria fidelidad el desierto, el espacio y el cielo que aparecen en las pantallas LED.

Esta ventaja también es clave al filmar automóviles, joyas o relojes, cuyas superficies reflejan constantemente el entorno. En Virtual Production, esos reflejos corresponden al escenario digital y aportan un realismo difícil de conseguir con un fondo verde.

COVID-19: cuando el cine tuvo que reinventarse para sobrevivir.

En 2020 el mundo se encerró y el cine también. Las fronteras cerraron, los rodajes se cancelaron y de pronto esa tecnología experimental de Star Wars se volvió un salvavidas. Los números hablan solos: según Epic Games, los escenarios de Virtual Production pasaron de unos 3 en 2019 a cerca de 300 en octubre de 2022. Es decir, se multiplicaron por cien en tres años, más rápido que la masa madre casera que trafica tu tía.

¿Y nosotros? En MADIS también nos subimos al carro, y bien adelante. En 2021, en plena pandemia, fuimos los primeros en Sudamérica en adoptar esta tecnología. Veníamos con más de 20 años de experiencia diseñando escenografías para canales de televisión y grandes espectáculos, así que explorar el mundo de la cinematografía de la mano con esta nueva tecnología fue un paso natural. Hoy contamos con un set de 800 m² al interior de TVN, con un muro LED curvo de 27 metros de largo por 7 de alto y un techo de pantallas sobre nuestras cabezas. En 2024, además, se produjo la primera película chilena hecha con virtual production ICVFX, para Amazon Studios.

Hasta aquí llega la primera parte de este viaje. Ya sabemos qué es la Virtual Production, por qué vino a jubilar a la pantalla verde y cómo la pandemia la puso en el mapa. Pero queda la pregunta del millón (o, siendo honestos, de varios millones): ¿con qué elementos tecnológicos debe que contar un estudio de Virtual Production? Eso lo veremos en la segunda parte de este artículo. No cambies de canal.


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