El Festival Internacional de Viña del Mar 2018 representó uno de los mayores desafíos creativos de nuestra historia. Desde el primer boceto entendimos que el escenario debía tener una identidad visual única, capaz de emocionar y permanecer en la memoria de millones de espectadores.
Asumimos la responsabilidad de desarrollar una producción a la altura del escenario más emblemático del entretenimiento en Chile, donde cada detalle debía responder a los más altos estándares técnicos y creativos. Fueron meses de planificación, coordinación y trabajo en equipo para hacer realidad una experiencia que sería vista por millones de personas. Ser parte de este proyecto no solo puso a prueba nuestra capacidad de ejecución, sino que también reafirmó nuestra convicción de que los grandes desafíos son el motor que impulsa la innovación y la excelencia en cada producción que emprendemos.